Campeche · 12 de agosto de 2026 · 12:12 pm

Esta página es de la familia de Luciano.

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Luciano · llegaste un 12 a las 12:12

Antes de que pudieras abrir bien los ojos, vinieron siete.

baja despacio ↓

Cinco tocaron la puerta. Los dejamos pasar, porque tú dijiste que sabías qué hacer con cada uno.

El primero
Alebrije de la avaricia: gato con cuerpo de alcancía y cola en forma de signo de pesos, contando monedas frente a dos escarabajos con cara de rana que le piden ayuda.

Avaricia

Apilaba monedas en torres, maullando, y les negaba todo a los escarabajos que le pedían: «ayúdameee, préstameee, dameee».

Le dijiste

«Voy a juntar mucho. Y lo voy a repartir.»

El segundo
Alebrije de la envidia: un ojo gigante con pestañas largas que también es su cabeza, brazos de araña y cola de pez.

Envidia

Se agarraba su propio ojo con coraje y siseaba: «¿Por qué no tengo las pestañas chinas como los chinos de José?»

Le dijiste

«Cuando alguien sea mejor que yo, se lo voy a decir en voz alta.»

El tercero
Alebrije de la lujuria: cuernos de macho cabrío, cara de diablo, lengua larga, alas azules y una culebra coqueta enredada en las patas.

Lujuria

Un encimoso, un tentón: quería tocar y dar besos todo el tiempo, ¡tooooodo el tiempo!, sin preguntar.

Le dijiste

«Voy a querer con las manos que preguntan primero.»

El cuarto
Alebrije de la gula: un hipopótamo azul con trompa de cochino sentado sobre un panqué gigante, comiendo con la boca llena.

Gula

Una montaña de merengue con gomitas que resultó ser un hipopótamo masticando con la boca llena. «Eres un goloso, como yo», te dijo.

Le dijiste

«Mi hambre va a ser de vida.»

El quinto
Alebrije de la pereza: cuerpo de tortuga con patas pesadas de elefante, cuello de avestruz agachado y alas caídas de paloma.

Pereza

Intentó saludarte: «J…o…ssss…» — y se quedó dormido antes de terminar tu nombre.

Le dijiste

«Tú te quedas. Voy a descansar para poder soñar.»

Los últimos dos no tocaron la puerta.
Ya estaban adentro. Llegaron con nosotros.

Elsa de bebé, con vestido rosa de olanes, mirando hacia arriba.
Elsa, tu abuela,
antes de escribir cuentos.
Pato de niño, sentado en las piernas de una estatua de Ronald McDonald, con cara de pocos amigos.
Pato, tu papá,
cuando era del tamaño de tus preguntas.
Diana de vestido blanco, sentada con sus dos perros.
Diana, tu mamá,
con tus dos primeros mejores amigos.

Nosotros también llegamos así de nuevos, un día. Estos dos alebrijes nos conocen desde entonces — por eso los reconocimos de inmediato.

El sexto
Alebrije de la ira: cuernos de chivo, cara de pantera rosa, cuerpo de toro azul con símbolos, rascando el piso con una patita.

Ira

Rascaba el piso con una patita, como cuando al toro ya le cayó medio gordo el torero.

Le dijiste

«Mi coraje va a ser para lo que sí importa.»

El séptimo
Alebrije de la soberbia: cuello largo de jirafa, plumas de pavorreal, parado derechito, derechito, como una garza altiva.

Soberbia

El cuello le creció como a una jirafa, le salieron plumas de pavorreal y se quedó parado derechito, derechito, como una garza.

Le dijiste

«Y yo nunca me voy a sentir pequeño.»

Al oírte, los siete cambiaron. Se quedaron a vivir aquí — pero ya no como monstruos de pesadilla. Como alegrijes.

Hasta aquí llega la historia — ahora hablamos contigo

Tú, que estás leyendo esto: uno de los siete también vive contigo.

Contesta estas cinco preguntas sobre ti y te decimos cuál es el tuyo. Después le escribes una carta a Luciano. Sus papás, Pato y Diana, la van a guardar y se la van a entregar cuando ellos decidan que es el momento — y ellos sí van a poder leer lo que escribas. Nadie te está calificando.

Te tocó

demo — todavía no se guarda nada · Pato y Diana pueden leer las cartas

Carta sellada.

Pato y Diana la van a guardar, y se la van a entregar a Luciano cuando ellos decidan que es el momento. Gracias por contarle quién eres — le va a hacer falta saberlo.

Antes de los alebrijes

Los que ya te estaban esperando.

Nadie llega solo. Tú llegaste con todos estos.

Tres mujeres y un niño rubio bajo una tira de globos, en los años noventa.
Tu abuela Elsa, tu tía Lety, tu bisabuela — y tu tío Santiago, de niño.
Tres niños amontonados haciendo caras: Cami con coletas, Pato haciendo una mueca y Santiago sonriendo.
Tu papá Pato, tu tía Cami y tu tío Santiago, cuando eran del tamaño de tus preguntas.
La bisabuela de Luciano con la abuela Elsa de joven, cargando a Santiago bebé de traje verde.
Tu bisabuela, tu abuela Elsa — y tu tío Santiago, de bebé.
Moni abrazando a Santiago de niño, mejilla con mejilla.
Tu tía Moni y tu tío Santiago.
Santiago bebé llorando con capa amarilla en su primer corte de pelo, mientras el peluquero trabaja tranquilo.
Tu tío Santiago en su primer corte de pelo. Hay días así. Se vale llorar.
Cami con sombrero, Pato sonriendo y Santiago en un jardín, ya adultos.
Tu tía Cami, tu papá Pato y tu tío Santiago, ya grandes. Es un decir.
Dibujo a lápiz de color de toda la familia reunida bajo globos, en el baby shower.
Toda la bola, esperándote — versión dibujo.
Retrato escolar del tío Winnie de niño, en un marco plateado que dice MOM.
El tío Winnie — q.e.p.d. También te estaba esperando, a su manera.
Fotografía antigua en blanco y negro del abuelo de Pato de joven, de traje, en un marco rojo con forma de casita.
Tu bisabuelo — el abuelo de tu papá, de joven.
Foto del tío Edu de joven, recargada sobre una estampa de la Virgen con el Niño.
El tío Edu — q.e.p.d. Bien acompañado, como siempre.
Un pin conmemorativo en la palma de una mano: Abuela, ¡¡¡1000 gracias!!! Pato's FAN, junio 2011.
El pin que estrenó tu bisabuela el día que tu papá se graduó. Presidenta del club de fans desde 2011.
¿Y Luciano?
Recién llegado. Casi no da entrevistas.

Los siete ya vinieron. Falta uno, y ese no te lo podemos regalar.

Se llama el caos.
Nadie sabe todavía cómo se ve.
Ni José pudo soñarlo.

Este marco es de Luciano

Cuando puedas agarrar una crayola, te toca. Mientras tanto lo dejamos vacío, colgado junto a los otros siete, para que nadie se le adelante.

Una última cosa
Santiago de niño, en pañal y con patines de colores, junto a un librero, sonriendo.
Tu tío Santiago — equipado para la vida desde el principio.

Con mucho amor, tu tío Santiago. Te dejo una frase que me encanta — haz con ella lo que quieras:

«El agua no está mintiendo cuando es hielo en un lugar y vapor en otro.»